lunes, 1 de octubre de 2012

Pedalear con fuerzas, sin tirar la toalla

Hoy es de esos días que me apetece escribir pero no sé bien el qué ni el cómo. Sí, como muchas veces diréis algunos, pero es que esta vez no tengo ni título en mente, se me ocurrirá sobre la marcha supongo.

Hablando sobre la marcha, hoy necesitado sentir la adrenalina del esfuerzo, digamos que necesitaba desahogarme y las personas llega un momento que se cansa de llorar por alguien o algo que no merece la pena, básicamente, me he quedado sin lágrimas y necesitaba otro modo de desahogarme.

Aprovechando que vuelve el buen tiempo (toco madera para que sea por una larga temporada), he retomado la bicicleta que lo dejé justo cuando empezó la lluvia.

Es curioso que cuanto más me acordaba de las cosas, más fuerte pedaleaba, llegando a un momento de confusión que no sabía si el viento soplaba a mi favor o en mi contra, como la vida misma pensé.

Y sí, ya empiezo con mis paranoias de sacar de una tontería, una relación con la realidad, pero, ¿quién no se ha preguntado alguna vez si la vida está a su favor o en su contra? ¿Quién no ha sentido alguna vez que está nadando en contra de la marea? ¿Quién no ha sentido alguna vez que va en dirección contraria?

A lo mejor es todo un bucle infinito, me explico, sentía como una fuerza sobrenatural me empujaba por mi espalda y como otra me abofeteaba en la cara, de ahí que no supiera en que dirección iba el viento, ¿si lo comprobé? me preguntarán algunos, curiosamente, no hace viento.

Entonces llegué a mi paranoia "más mayor", era un aviso, un aviso de que mi vida está completamente estancada, no avanza pero ahora mismo por fortuna, no retrocede y entonces vi la luz, necesito pedalear con todas mis fuerzas contra la vida, contra mi rutina y así poder avanzar, aunque haya barreras en mi camino, aunque haya quienes me lo quieran impedir, simplemente, desechando todo lo que te sobre, desechando todo lo dañino.

Creo que hoy he pedaleado con más fuerza que nunca, con rabia o quizás por desesperación, pero cuanto más avanzaba, más cuenta me daba que a veces, tirar la toalla no es bueno.

Tirar la toalla no es bueno cuando se trata de uno mismo, que mejor que luchar por nosotros, que mejor que querernos con locura y por qué no, dejar de ser tan buenos y ser más egoístas, nadie mirará por tí mismo si no lo haces tú.

Creo que por primera vez en mucho tiempo, sobre todo en este tiempo de negrura que he estado teniendo, no lo he visto tan claro como esta tarde, ahora sí que va en serio, el impermeable de los sentimientos me lo he puesto y mi corazón se está restaurando en el congelador, de ahí no saldrá, al menos, por mucho tiempo.

2 comentarios:

  1. sigue pedaleando hacia delante, no dejes q ni el viento ni la lluvia te lo impidan, deja el corazon en el conjelador hasta q se derrita poco a poco y logres q de nuevo vuelva a latir

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