martes, 5 de junio de 2012

¿Pensar con la cabeza o el corazón es ser extremistas? ¿Los extremos son malos?

No será la primera vez ni la última que diga en un blog que, aún sin haberme leído ningún libro de Carmen Posada, me encantan sus artículos los cuales, en la mayoría me siento completamente identificada. Imagino que el temor a leer algo diferente y que rara vez leo algún libro de un escritor español, ha hecho que aún no me haya leído ninguno de sus libros.

¿Por qué cuento eso? Pues resulta que el otro día leyendo sus artículos nuevos y que tenía pendientes por leer y releyendo algunos viejos que me gustaron en su día, leí uno que me llamó enormemente la atención. En él hablaba más o menos (lo explico con mis palabras), cuando se le pregunta a alguien a la hora de tomar una decisión, la mayoría (por no decir todos) respondía que se guiaban por el corazón y no por la cabeza.

En este artículo Carmen medio se disculpa autodefiniendose como mujer fría por llevarse más por la cabeza que por el corazón. Me pareció curioso, que por una vez más, coincidimos en una misma opinión. 

Todo eso me llevó a pensar si realmente las personas nos dejamos llevar por el corazón hasta que, como diríamos vulgarmente, nos "la clavan por detrás" o solo es fruto de una inmadurez o falta de experiencia. Fue entonces cuando me dio la curiosidad (sana o insana depende como se mire) de leer los comentarios que le habían dejado y fue uno de ellos el que me llamó la atención, citaba al maestro Buda y decía algo así como "si tienes que elegir un camino, tomas el del medio"

Investigando un poco esa frase, veo que Buda enseñó que los extremos suelen llevar al fracaso, Buda enseña que el autentico equilibrio es lo que llama "el camino del medio"

Así que pensando un poco, ¿pensar tanto con el corazón como con la cabeza está mal? ¿Son tan malo los extremos? 

He querido recopilar pasajes de mi pasado para saber si en algún momento de mi vida me he dejado llevar por el corazón, llegué a la conclusión de que no, hasta que este fin de semana pasado, al encontrarme con CD de Laura Pausini, decidí ponerlo en el coche cuando me disponía a ir a casa de mis padres y cual fue mi sorpresa que canción tras canción me recordaba a mí misma dejándome llevar por el otro extremo, es decir, por el del corazón.

Hablar en una misma entrada de Carmen Posada, Buda y Laura Pausini suena cuanto más surrealistas, pero cuando pensamos que estamos hablando de puntos extremistas y "el camino del medio", empieza a cobrar sentido.

Así que recopilando un poco, podemos decir que las personas se dividen en dos extremos, uno que se deja llevar por lo que "dicta" el corazón, algo así como las canciones de Laura Pausini (que son más canciones de desamor pero bueno, se puede decir que es así), el otro extremo al estilo Carmen Posada que solo se deja llevar por lo que su cabeza "le ordena" y una minoría casi inexistente que está en términos medios como enseñó Buda.

Pensándolo bien, elegir "el camino del medio" es desde luego la mejor opción sin dudas algunas, pero mi duda es, ¿siendo las personas tan emocionales y la mayoría dejándonos llevar por los impulsos realmente será fácil tomar esa opción? Pensándolo así, de ahí venga mi descripción de "minoría casi inexistente", aún no conozco a nadie con la suficiente paciencia para meterla en ese grupo.

El "grupo" al estilo Carmen Posada, lo veo en desventaja frente al otro extremo. Partiendo con la base de que la mayoría de las personas nos dejamos llevar por lo que está "políticamente correcto", rara vez las personas eligen lo que ven apropiado para sí mismo y para lo que apetece en ese momento. Con ese "principio" presente, es cuando comprendemos que para dejarnos llevar por la cabeza, o bien tiene que ser una persona fría, una persona egoísta, una persona egoísta y fría o simplemente una persona que se cansó de pensar en los demás y empieza a pensar por sí misma, una persona que se cansó de que le "rompieran" el corazón.

Ahora que lo pienso, nunca entendí la expresión "romper el corazón", aunque siempre las usé a modo de expresión en mis escritos porque quedaba "más guay", sí entiendo que te pueda "doler el corazón", para bien o para mal, a tod@s nos ha pasado, pero "romper el corazón" aún escapa de mis conocimientos. 

Al final me lío más de lo que quisiera. Como decía, una persona que sufre más de lo "debido", al final puede optar por el extremo de pensar y recapacitar las cosas antes de decidir, pensando cautelosamente la manera de no salir perjudicado de todo eso, pero, ¿eso le convierte en una persona fría? ¿eso le convierte en una persona egoísta? Muchos dirían que sí, pero pregunto yo, ¿esa persona que le hizo llorar, esa persona que "le rompió el corazón" pensó alguna vez en él/ella haciéndole daño y haciendo que pasara de un extremo a otro? Lo dejo ahí que lo penséis y recapacitéis.

Much@s me dirán que pensar así equivale a pensar a "que el amor es una mierda". No lo creo así ni mucho menos, que a veces lo es, no hay dudas, pero no siempre ha de ser así. Tampoco creo que el amor ha de ser pensado, pero hoy en día tampoco creo que el amor ha de llevarse por impulsos. Me explico, al principio pensaba que en el amor había que dejarse llevar por los sentimientos del momentos, por lo que nos "dictaba" el corazón. Con el tiempo, he aprendido que el "corazón" es tan caprichoso y a veces tan cruel, que es como un niño pequeño, lo mismo hoy podemos querer a alguien con "toda nuestra alma" que mañana lo "odiamos con todo nuestro ser".

Mucho me dirán, eso no es amor. Ahí es cuando yo digo que estáis equivocados amigos. El amor y el odio van siempre de la manos, siempre he pensado así y lo sigo pensando. Para saber amar, has tenido que aprender a odiar y en una persona a la que queremos es tan fácil hacer pasar de un sentimiento a otro que a veces nos descoloca.

Evidentemente no es lo mismo odiar a tu peor enemigo que sentir esa contrariedad por tu pareja, cuando hace algo que nos molesta, cuando nos dice algo que nos hace sentir mal, una simple frase mal dicha, es cuando no sentimos amor, sino esta rabia por dentro que dices "si fueras otra persona, otra historia se escribiría".

A lo que me refiero, que me he vuelto a liar, es que pensar con la cabeza en ocasiones, o siempre, está bien. Es decir, es mejor pensar si realmente esa persona merece la pena o no antes de dejarnos llevar por lo impulsos y latidos del corazón en vez de pensar y recapacitar si lo que sentimos no es amor sino atracción, pero, ¿qué me dices de la otra parte, qué siente la otra parte, la otra persona?

Cuando hablamos de los sentimientos al estilo Laura Pausini, la cosa cambia por completo. Es lo más parecido que veo a una montaña rusa, tan pronto sube como baja. El corazón te da un vuelco tan solo escuchar su nombre, se habla de mariposas en el estómago, y se habla de mares de lágrimas cuando nos "han roto el corazón".

Ahora es cuando pienso que todas las veces que "nos han roto el corazón" es porque hemos querido. Porque no hemos pensado con la cabeza, porque no hemos sabido ser frío, no hemos visto las posibles consecuencias.

Lo peor de todo eso, es que siempre alguien nos avisó, alguien puso por nosotros cabeza cuando nosotros pusimos corazón, no escuchamos, no queremos dar la razón, nos queremos ser razonables, es cuando somos animales, cuando somos seres irracionales, es cuando desnudamos nuestra alma, cuando nos exponemos a que nos haga el daño que la otra parte quiera, que se rían de nosotros, pero a pesar de todo, siempre habrá una mano amiga, una cabeza que piensa por tí y un "te lo dije" o "te avisé" que nos hará sentir aún más culpable.

Lo que me pregunto es como ser lo suficiente lógico e irracional para tomar "el camino del medio" del que habla Buda. Las personas tendemos a irnos a los extremos que nunca reconocemos que puede existir algo "intermedio". Es como cuando discutimos, siempre hay alguien que dice blanco y la otra parte negro, pero nunca reconocemos que puede ser gris. Si las personas somos cabezonas por naturaleza y releyendo ese escrito, también somos extremistas, pero al fin y al cabo, son elecciones que hacemos cada uno durante el trayecto de nuestra vida, ¿no se nos permite al fin y al cabo equivocarnos y aprender? Pues por esa misma lógica, no será tan malo equivocarnos eligiendo un extremo, estoy segura que tarde o temprano, caeremos, nos levantaremos y será cuando veamos antes nuestros ojos el famoso "camino del medio".

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Para terminar, quiero compartir con vosotros el enlace para que podáis ver los artículos de Carmen Posada, el extremo frío que se deja guiar por la cabeza, pinchando aquí. Y como no, os dejo de paso un vídeo del otro extremo, Laura Pausini, uno de los que más me gustaban en su día, por no decir una de mis favoritas. Sobre el maestro Buda, en nuestro amigo google os saldrá multitud de cosas.


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